Fibrosis hepática

¿Qué es la fibrosis hepática?

La fibrosis hepática es la acumulación de tejido cicatrizal, resultado de la inflamación del hígado y muerte de células hepáticas. Se produce en la mayoría de tipos de enfermedades crónicas del hígado. Los nódulos -zonas esféricas anormales de las células- se forman a medida que las células del hígado mueren y son reemplazadas por la otras células nuevas. Esta regeneración hace que el hígado se vuelva duro.

¿Qué causa la fibrosis hepática?

Fibrosis hepática - ONAHLa fibrosis hepática ocurre cuando el tejido cicatricial excesivo se acumula más rápido de lo que se puede descomponer. La infección crónica por virus de hepatitis o el consumo excesivo de alcohol, así como las toxinas u otros factores pueden provocar fibrosis hepática. Sólo en raras ocasiones la fibrosis es el problema principal; suele ser una consecuencia de una enfermedad previa del hígado.

En el caso de la fibrosis, el proceso de curación es complejo, pero no imposible. Cuando los hepatocitos (células hepáticas funcionales) se lesionan sistema inmunológico se pone a trabajar para reparar el daño. Durante el proceso de fibrosis, los hepatocitos lesionados fabrican sustancias que se liberan en el hígado. Éstas sustancias provocan la acumulación del tejido cicatrizal.

¿Quién está en riesgo de desarrollar fibrosis hepática?

Los factores de riesgo para el desarrollo de la fibrosis hepática son los siguientes:

  • La infección crónica por los virus de la Hepatitis B o la Hepatitis C.
  • El género (fibrosis se produce más rápidamente en los varones que en las mujeres)
  • La edad (los mayores de 50 años tienen más riesgo)
  • El sistema inmune comprometido, debido a la coinfección con el VIH o el uso de fármacos inmunosupresores después de un trasplante de hígado.
  • El consumo excesivo de alcohol
  • El hígado graso (esteatosis)
  • La resistencia a la insulina, como resultado de la cual se necesitan niveles más altos de insulina para que pueda tener su efecto.

¿Cuáles son los síntomas de la fibrosis hepática?

En las primeras etapas de la fibrosis hepática, algunas personas no experimentan síntomas debido a que el hígado funciona relativamente bien. En este caso la persona puede vivir una vida normal, a veces muy activa, durante décadas, e incluso sin saber que tiene una enfermedad hepática.

Con el tiempo la fibrosis puede alterar las funciones metabólicas del hígado y puede conducir a la cirrosis, una condición en la que las cicatrices en el hígado pasan a ser graves. Esto puede restringir el flujo de sangre, y afectar a la capacidad de funcionamiento del órgano.

Un hígado sano es suave y esponjoso; pero un hígado en el que se ha desarrollado fibrosis es más firme, y si la condición progresa a cirrosis, el hígado puede llegar a estar duro.

¿Cómo se diagnostica la fibrosis hepática?

Fibrosis hepática - Organización Nacional de Afectados por HepatitisLa fibrosis temprana puede ser difícil de diagnosticar debido a que a menudo es asintomática. Si una prueba de sangre da indicios de que podría haber fibrosis, por lo general, se llevará a cabo una biopsia del hígado. La biopsia requiere una aguja para extraer una pequeña muestra de tejido hepático para que los médicos puedan evaluar la extensión del daño hepático y establecer el grado de fibrosis.

Actualmente, y de forma más habitual, se realizan pruebas de “elastografía hepática” mediante el Fibroscan®. La elastografía puede medir la elasticidad -el endurecimiento normal o anormal del tejido hepático-, evitando a los pacientes la necesidad de una biopsia. La prueba permite a los médicos iniciar el tratamiento de la fibrosis antes de que progrese y cause daños irreversibles.

Clasificación de la fibrosis hepática

Se utilizan diferenten formas de describir el grado de fibrosis. Una clasificación común es la escala 0-4:

  • Estadio 0: No hay fibrosis.
  • Estadio 1: Hay fibrosis leve.
  • Estadio 2: La fibrosis se amplía a áreas cercanas a la vena porta (la que lleva la comida del intestino al hígado).
  • Estadio 3: La fibrosis se extiende hacia fuera de las áreas de la vena porta. En esta etapa se localizan muchos puentes de fibrosis que enlazan la vena porta con las áreas centrales del hígado.
  • Estadio 4: La fibrosis ha evolucionado a cirrosis.

El grado de fibrosis también se puede evaluar en los siguientes grados: ninguno, mínimo, leve, moderado o grave.

La biopsia se considera el “estándar de oro” para determinar la extensión de la enfermedad hepática, pero existen varios puntos de interés con respecto a este procedimiento que se deben considerar. La biopsia hepática no siempre es exacta, y se trata de un procedimiento invasivo y no exento de posibles complicaciones, como sangrado e infección. Algunos pacientes pacientes sometidos a esta prueba tienen dolor que requiere medicación. Las complicaciones raras incluyen la punción de otro órgano, la infección y la hemorragia.

¿Cuál es el tratamiento para la fibrosis hepática?

Si se eliminan las causas que la han provocado (virus, alcohol, etc) el hígado tiene una sorprendente capacidad para regenerarse a sí mismo, de manera que esta condición puede ser detenida antes de que evolucione hacia la cirrosis, e incluso puede hacerse retroceder hasta que el hígado recupera su morfología normal.

¿Qué medidas de prevención existen para no desarrollar fibrosis hepática?

  • Abstenerse de consumir bebidas alcohólicas (el consumo de alcohol incrementa el daño hepático).
  • Tratar cualquier infección de inmediato. Vacunarse contra la Hepatitis A y la Hepatitis B.
  • Mantener una dieta saludable y equilibrada, con muchas frutas y verduras, pero baja en grasas y en sal (la buena nutrición es importante para la salud del hígado). Las personas con problemas hepáticos deben evitar el consumo de mariscos crudos.
  • Si le diagnostican hepatitis, tomar los medicamentos que le indique su hepatólogo para tratarla. Esto puede ralentizar la progresión de la enfermedad y también, en ocasiones, revertirla.
  • Evitar la inhalación de sustancias tóxicas, usando una máscara protectora.
  • Evitar el consumo de cualquier droga.
  • Hacer ejercicio de forma regular y descansar correctamente.

Equipo de Redacción Científica de ONAH
Última revisión: 28 de Julio de 2016