Adiós interferón - Organización Nacional de Afectados por Hepatitis

Adiós interferón

El tratamiento de la Hepatitis C ha vivido una auténtica revolución estos últimos 3 años. Nuevas terapias han dejado atrás los primeros tratamientos, que eran poco eficaces y tenían muchos efectos adversos. Para los pacientes con esta enfermedad que se han tratado con estos medicamentos ha supuesto una gran liberación poder decir “Adiós interferón”.

El cambio que permitió decir “Adiós interferón”

Hepatitis CEl virus de la Hepatitis C se describió acabando la década de los 80. Hasta entonces sólo se conocían los virus de la Hepatitis A y de la Hepatitis B. Había un tercer tipo que se llamaba “No A No B“, es decir, los pacientes tenían síntomas de hepatitis pero daban negativo para la A y la B. Éste era el tipo que se bautizó como Hepatitis C.

En 1957 se descubrió que el interferón tenía efectos antivirales. Se le llamó interferón, precisamente, porque interfiere la multiplicación del virus. En 1991 se empezó a usar, en Estados Unidos, para tratar la Hepatitis C. Posteriormente se empleó en otros países, pero con una eficacia cercana al 15%. A partir de 2001 se le añadió el pegilado, que hacía más duradera la presencia del interferón en la sangre.

Con la llegada de la ribavirina (un antiviral) la eficacia subió hasta el 35-50%, dependiendo del tipo de interferón que se usara. En 2012 se introdujeron el telaprevir y el boceprevir, con los que la curación se acercaba al 75%. Pero sólo funcionaban con unos pocos genotipos (sobre todo el 1).

A finales de 2013 empezaron a llegar los nuevos antivirales de acción directa para tratar la Hepatitis C. Primero fué en Estados Unidos, luego a los países europeos y finalmente al resto del mundo. Con ellos hemos podido decir “Adiós interferón”.

Una mirada atrás: Los efectos secundarios del interferón

Fatiga interferón - Organización Nacional de Afectados por Hepatitis.jpgEl interferón es un inmunomodulador que se encuentra en la sangre de forma natural. Actúa contra virus y células cancerígenas. En su versión de laboratorio se divide en tres tipos: alfa, beta y gamma.

El régimen de tratamiento para la Hepatitis C empezó siendo de tres inyecciones semanales; luego bajó a una. Entre sus efectos secundarios destacaban el dolor muscular, la fiebre, la fatiga y el dolor de cabeza. Estos efectos remitían al suspender el tratamiento, aunque tenían que soportarse durante todo el período teraéutico: 48 semanas (un año).

Pero algunos pacientes también destacaban los efectos secundarios de la ribavirina: anemia y molestias gastrointestinales. Cuando la anemia de la ribavirina se juntaba con la fatiga del interferón, provocaba un importante deterioro de la calidad de vida y de la capacidad de llevar a cabo las actividades diarias. De ahí las ganas de decir “Adiós interferón”.

Qué ventajas tienen los antivirales de acción directa

La características más destacadas de estos medicamentos explican porque suponen una clara ventaja respecto a los tratamientos previos:

  • Son más eficaces: Llegan a curar más del 95% de pacientes, de todos los genotipos.
  • Son más simples: Una sola pastilla al día hace el tratamiento, o unas pocas si no se trata de un combo. El paciente se ahorra las inyecciones y las múltiples tomas al día.
  • Permiten tratamientos más breves: de 24 y, a veces, incluso de sólo 12 semanas.
  • Prácticamente no tienen efectos secundarios: Algunos pacientes pueden tener dolor de cabeza y náuseas, pero suelen ser leves y también tienen tratamiento.

Los próximos retos en el tratamiento de la Hepatitis C

La Hepatitis C es la causa de enfermedad hepática crónica más frecuente en España, y una de las más frecuentes en el mundo. De ahí la importancia de decir “adiós interferón” e introducir los nuevos antivirales. Pero deben llegar a todos los pacientes, en todos los países. Y hacerlo sin barreras como el precio o los ajustes presupuestarios de los sistemas sanitarios públicos.

Analítica ONAHSi lo hacemos así la Hepatitis C será la primera enfermedad viral que una misma generación de médicos habrá visto nacer y desaparecer. Es parte del objetivo de la Estrategia Global, impulsada por la Alianza Mundial de la Hepatitis y la Organización Mundial de la Salud, que quiere eliminar todas las hepatitis virales para el año 2030.

En este sentido es necesario continuar haciendo presión sobre los gobiernos. Teniendo un tratamiento eficaz y accesible no debería haber excusas para garantizarlo a todos los afectados por Hepatitis C. Incluyendo a los que no tienen síntomas. Es una inversión en salud pública cuyos beneficios serán a corto y a largo plazo.

Las repercusiones de estos cambios

A corto plazo se mejora la calidad de vida de las personas con la enfermedad. Aunque el virus pueda estar años sin dar síntomas, es evidente la preocupación del paciente por la afectación que pueda tener más adelante, y cómo esta alterará su vida. Añadiendo, además, el miedo a transmitir el virus a los familiares.

A largo plazo se reducen las complicaciones: los pacientes no tendrán fibrosis ni cirrosis hepática, y se reducirá enormemente el número de personas diagnosticadas de cáncer de hígado. También bajará, en números generales, la necesidad de trasplantes hepáticos. Todo ello se traduce en una vida más larga para las personas y en un importante ahorro en el gasto médico.

Pero si baja el porcentaje de complicaciones y de necesidad de trasplante relacionados con la Hepatitis C subirá el de otras causas. No porque tenga que haber más casos, sino porque las otras causas de hepatitis no se reducirán y su peso dentro del conjunto ganará importancia relativa.

Precisamente una noticia reciente ya avisa del aumento del número de personas con hígado graso no alcohólico y su repercusión en forma de complicaciones médicas e indicación de trasplantes hepáticos.

 

Enfermedad hepática - Organización Nacional de Afectados por Hepatitis

En resumen: Un cambio de paradigma en el tratamiento de la Hepatitis C ha permitido decir “Adiós interferón”. Las nuevas terapias tiene muchas ventajas, pero hay que hacerlas llegar a todo el mundo. Y, por supuesto, seguir trabajando para eliminar las demás enfermedades hepáticas.

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